Hacer diferente, da miedo

Muy de moda está trabajar la marca personal, pero nos sigue dando miedo el ser “diferentes”, aunque, la verdad, en esa diferenciación está la clave el éxito. Y cuando digo éxito, hablo de tu éxito, tuyo, propio, personal y único

En el fondo sabes y sientes que te has agotado de hacer siempre lo mismo o, incluso, también estás agotado de hacer diferente porque está de moda o porque te conviene ir al ritmo de los demás. En el fondo, sabes que no es lo que quieres y que no te sientes capaz de sacar a relucir lo que te hacer diferente.

¿Por qué? Porque dar ese paso implica ser responsable de tus propias decisiones y tener la voluntad suficiente para trabajar en ello. Y claro, ahí surgen las frases: “qué pereza”, “total, para qué”, “si me ha ido, más o menos bien, hasta ahora pues…”

Para ti, debería ser una prioridad es SENTIRTE diferente, porque una vez que lo sientes, lo ERES y no al revés. Ser feliz es un estado, un sentimiento, no algo material de tu propiedad. Para mi, es importantísimo que saques a la luz tu confianza, esas capacidades dormidas, tu esencia y que lo hagas concentrada y decidida porque, honestamente, por naturaleza ya somos diferentes y únicos como cada huella dactilar.

Es la propia naturaleza, esa que obviamos, la que nos muestra desde tiempos remotos, que ser diferentes es maravilloso para poder hacer equipo, complementarse, e incluso sobrevivir como especie/manada. 

Porque en el fondo, aunque nos de vergüenza reconocerlo, somos personas con diferentes pensamientos, emociones, conciencia, creencias, culturas, vivencias, experiencias, e incluso traumas y dolores. Y, porque una empresa, proyecto o crecimiento personal, siempre se construirá mejor desde la diferencia, la diversidad y el sentir lo que haces.

Alquimistas en el s.XXI

Cuando nació la alquimia para transformar el plomo en oro, es decir, convertir algo sin valor en algo valioso y cuyo proceso de transformación sólo se podía llevar a cabo con la famosa «piedra filosofal», nació también la base de una parte la industria química, que es la que conocemos, y para entenderla, no podemos definir cada palabra con el significado de la misma. ¡Ahí está el truco! En cómo interpretamos las cosas que ven nuestros ojos, por eso, la mayoría de las veces, lo denominamos magia al ver una cosa, pero ser otra, o, todo lo contrario, que todo lo que vemos, y a lo que no encontramos respuesta, lo denominamos mentira o engaño.

¿Cuántas veces te has preguntado cómo transformar lo que te hace dudar en una buena decisión o cómo transformar lo que te hace daño en algo que no te lo haga?

La alquimia de la que te hablo es esa capacidad de transformación que tenemos cada uno de nosotros, y el proceso alquímico, la llamada piedra filosofal, no es otra que la vida en sí misma, en donde tenemos la oportunidad de (re)descubrir lo que realmente somos. Porque, honestamente, el objetivo de la vida es el proceso más que el resultado final, ya que en dónde nos movemos es entre ese objetivo y el resultado. Y ahí entra en acción la alquimia, clave para que podamos vivir en coherencia y equilibrio con nosotros mismos.

Si aun así quieres seguir buscando la piedra filosofal fuera (en una religión, marca o lugar) disfruta de ello hasta que llegues a un momento sin sentido y descubras que está dentro de ti porque es parte de la naturaleza humana. No me lo invento yo. Está ahí desde tiempos inmemorables. Quienes te pueden ayudar a tomar conciencia de ella son las emociones, la naturaleza, la pausa, la creatividad, el juego… todo eso que te permitió ser un niño y transformarte en adulto. Vaya caca eso de crecer, ¿verdad?

Entonces, ¿por qué dedicarme a ser alquimista de personas? Pues porque el simbolismo del proceso alquímico que convierte el plomo en oro es muy poderoso y tiene historia: el oro es tu pureza y el plomo es el ser humano que ha olvidado su propia naturaleza y su para qué carajo está aquí.

Mi cometido ha sido llegar a mi esencia primero para poder ayudarte a ti y que sepas mirar tus sombras con el mayor cariño porque ninguna mejora, cambio o evolución es posible sin sacar a la luz lo que guarda dicha oscuridad. Con oscuridad y sobras me refiero a las vergüenzas y miedos varios que negamos por no querer rascar para limpiar. Esto sería un fantástico ejemplo de brebaje empresarial como si de una destilación se tratara: desarrollar tu capacidad para deshacerte de lo superficial y casposo y concentrarte en tu esencia para ser capaz de equilibrar e integrar todos tus frentes, en un proceso de disolución de sombras que te permitirán alcanzar tu mayor potencial.

Por cierto, que sepas que no lo he logrado sola. Si te digo lo contrario me engaño a mí misma y a ti y no estaría haciendo uso de la alquimia de la que presumo. He necesitado de personas a mi lado: algunas me han dado la mano y alguna colleja que otra, de las que duelen, otras, me han soltado cuando menos lo esperaba, riéndose de mí, y otras, aún conmigo, me abrazan fuerte cuando lo necesito, me dicen lo que no quiero escuchar pero agradezco y me alientan a seguir cuando los miedos y las vergüenzas salen a la luz en día grises.

Para mí, la alquimia es un simbolismo que te invita a caminar con nuevos zapatos en nuevos entornos logrando que tomes mejores decisiones y obtengas grandes resultados, pero, sobre todo, que seas, como yo, dueño de una felicidad real, de esa que sientes muy dentro de ti, a diario y que te ayuda a afrontar los momentos jodidos que la vida regala, sin pedirlos.

Si quieres que comparta contigo mis brebajes, ya sabes dónde encontrarme 🙂 En el mail hola@yolandafortes.com o invitándome a un café en el +34 686 213 153

Un abrazo!

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