(Aunque hable en femenino, ¡chicos! no dejéis de leer ni os sintáis ofendidos por ello. Os quiero conmigo sin dureza en vuestros sentimientos, totalmente abiertos a saborear vuestras emociones. Os unís a mi?)

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Cada día que pasa me siento más «desorganizada» y serena. La actitud positiva es generadora de cambio y eso, ese nota. Se nota en tu vida diaria, se nota en tus acciones y se nota en tu puesto de trabajo. Desorganizarse no es malo. Al contrario! Gracias al desorden descubres qué hay por ahí que desconocías, qué quieres seguir conservando y qué es lo que quieres eliminar.

Si te sientes en medio de un caos, de un desorden descontrolado, tan solo te digo que no te apresures a organizar así sin más. Para ello, te invito a que sigas leyendo y descubras 3 de los infinitos Beneficios que te da la Desorganización Corporativa. Y personal también. Al fin y al cabo, las corporaciones están formadas por personas.

Realmente, cuando hablamos de negocios, empresas y corporaciones, hablamos de entidades sin más y lo primero que se nos viene a la mente es un despacho, una oficina o una nave industrial, olvidando que nada de eso existe sin personas dentro. Las personas, esas grandes olvidadas, son el motor. Las personas son generadoras de actividad laboral. Sí es cierto que podemos tener máquinas a nuestro servicio pero esas máquinas, por si solas, no arrancan. Siempre, siempre tiene que haber una persona detrás de cada máquina para pulsar el botón de «on» y «off».

Así que, como Personas en la Era del Cambio, debemos promover el autoconocimiento para generar eficiencia llena de positivismo que nos permita adaptarnos a los cambios y descubrir qué más podemos hacer para desarrollar nuestro trabajo mejor.

Si somos conscientes de que el cambio empresarial es ya una realidad, lograremos convertirnos en generadores de cambio eficiente y sostenible en el tiempo. Y para ser generadores de cambio en tiempos de cambio, primero tenemos que desorganizar los hábitos y costumbres adquiridas hasta el momento. Si quiero cambios tengo que cambiar. Si tengo orden, me tengo que desordenar primero para hacer limpieza. La diferencia radica en la atención que ponemos ante ese cambio o desorden para que no sea mecánico y rutinario sino consciente e intuitivo.

Lo sé. Te asaltan cientos de miles de preguntas, verdad? ¿Quién soy realmente? ¿Cómo he llegado a este desorden? ¿Para qué creo que ha llegado el caos a mi trabajo o a mi vida? ¿Cómo puedo lograr que las cosas cambien y/o mejoren? ¿Cuál es mi razón de ser o de trabajar?

El caos o desorden llevado al punto más extremo puede causarte un gran agobio porque no logras centrarte en el ahora, ya que tienes una preocupación exagerada que centra toda tu atención y toda tu energía hasta caer en el agotamiento mental. Pero también, hasta sentir que tu vida ya no tiene sentido.

El mero hecho de sentir que tu vida y/o circunstancias no tienen un sentido claro hace que te sientas agotada, siempre con prisas y corriendo, nerviosa, llena de miedo y falta de motivación. Y el principal miedo que te aborda y no te deja respirar solo de pensarlo, es el miedo al cambio, al qué dirán, al vacío por lo desconocido… Salir de casa para trabajar te genera angustia en momentos cotidianos y emociones confusas que te provocan malestar físico. Tus palabras más sonadas empiezan a ser «ya no puedo más», «qué he hecho para merecer esto», «lo he dado todo a cambio de nada», «a dónde voy yo ahora a mi edad»…

Los beneficios de la desorganización son infinitos pero, de momento, te mencionaré tres:

1.- Te aporta una mayor visión de lo que dispones.

2.- Te permite expresarte a través del descubrimiento.

3.- Contribuye a darle sentido a tu vida y/o trabajo.

El primer paso es muy importante, simple y complejo a la vez. Hay que darle tiempo al tiempo. Resulta que has hecho balance de tu vida, muchas veces obligados por las circunstancias (despido, separación, crisis existencial de los 30, 40, 50, cambios bruscos que no has buscado…) y no estás segura de haber llegado a dónde querías o no entiendes cómo estás en la situación que estás. ¿Cómo es posible que haya llegado a esto?, ¿Así?, ¿Yo?.

Ahora, las lamentaciones no son productivas. Empieza a pensar que el tiempo es limitado aunque los deseos infinitos. Observa tu caos y tu desorden porque es esencial que aprendas a priorizar y a seleccionar qué es lo verdaderamente importante. Mira con detalle qué te sirve, qué no te gusta, qué puedes regalar o reciclar y qué quieres mantener. Una vez dentro de tu desorden, descubrirás un montón de papeles, talentos, situaciones, sentimientos, creencias, valores que habías olvidado o no creías que tenías. Haz como los niños. Juega con ellas.

Lo peor de verte «desorganizada» es que tu entorno no te entienda como tú esperas. Incluso, puede que ese caos te reste valor a tu posición profesional y que te juzguen como persona poco eficiente o que ya no rinde como lo hacía en época de vacas gordas (que posiblemente rendías igual pero no había que dar tantas explicaciones y/o no controlaban tanto el trabajo). Por eso, conviene que te plantees la posibilidad de pedir ayuda profesional. Muchas personas se han sentido fuera de lugar en algún momento de su vida o trayectoria laboral y lo han superado. Sobra decirte que las cosas se superan mejor en compañía que solos ya que solemos ser muy autoexigentes y poco objetivas con nosotras mismas.

Si le das la vuelta a la tortilla y ves el desorden como algo positivo, descubrirás que tu malestar te impulsa a aprovechar el tiempo y las circunstancias mucho más. Pero sobre todo, a que no te engañes y percibas ese momento como lo que es, un simple momento o situación que pasa. Todo en esta vida tiene principio y final. Nada dura eternamente.

Ahora , te voy a detallar una dinámica que te permitirá aflojar la rabia y la vergüenza y podrás expresar tu emociones sin miedo. Te invito a que te sientas como una niña o niño y dejes el ridículo y la corbata o tacón de lado. Ahora estás lista/o para liberarte y empezar a ordenar de nuevo. Te parece?

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Material: Tus Ganas + Tablet, móvil, ordenado con acceso a internet para las canciones (puedes descargarlas si quieres para ponerlas luego en un mp3) + folios y pinturas de colores + reloj para controlar el tiempo.

Para empezar pondrás música de ira, cólera (Pantera – Cowboys From Hell – escuchar aquí) y te pondrás a bailar, dejándote llevar por la vibración de la música. Grita!!! Golpea con los pies!!! Saca toda la rabia que tienes dentro!!! Desahógate!!! Pasados unos minutos, apagas y coges un folio con las pinturas. Vuelves a poner la música y expresas sobre el papel. Tus sentimientos no los del entorno, ok?. Guardas el folio detrás de ti.

Ahora ponemos la música de «mimo», ternura (John Legend – All of Me – escuchar aquí) y lo mismo. Te dejar llevar mientras bailas. Conecta contigo!! Acariciate!!! Abrazate a ti misma!!! Pasados unos minutos, apagas, coges otro folio y las pinturas. Vuelves a encender y escuchas la canción mientras expresas lo que sientes, con la música vibrando en tu mente y corazón.

No te sientas ridícula. Más ridículo es ir por la vida con pena y tristeza tatuada en la cara o hablar mal a tu compañero porque no te encuentras bien ni contigo, ni con el mundo entero. Más ridículo es sentirte infeliz, poco realizada o ninguneada porque no tienes las cosas claras ni hacia dónde ir.

Ahora, coge el otro dibujo y pon los dos enfrente de ti. Pregúntate: ¿Sientes que los dibujos expresan las emociones que has sentido mientras te dejabas llevar por la música?, ¿Te sientes avergonzada de tus emociones? ¿Has tenido miedo de expresarlas?, ¿Te has conectado con la rabia y con la ternura?

Déjate fluir! Llora! Ríe!

Cierra los ojos y piensa en donde estabas hace unos años… ¿Por qué te has desorganizado?, ¿Has tenido orden en algún momento?, ¿Qué te ha llevado a perderte?. Abre los ojos, da pasos, muévete en círculos. ObservaTe a ti misma y a tus sentimientos.

Coge otro folio y las pinturas y escribe cómo te sientes ahora, ¿Qué es lo que quieres para ti?, ¿En dónde puedes encontrarlo?, ¿Hacia dónde quieres ir?

* * *

Has generado consciencia de tu estado de ánimo y has aflojado esa presión en el pecho.  Confío en que tus ganas de saber más se hayan despertado. Ya estás preparada para sentarte delante de tu desorden.

¡¡¡GO!!!

140H

Un abrazo,

Yolanda

 

 

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