Convertirnos en personas flexibles ante la adaptación al cambio significa adquirir nuevas competencias, tanto personales como profesionales, para adaptarnos al nuevo mercado laboral y a los nuevos estilos de vida.

1ª Clave: La actitud. El deseo y voluntad de querer cambiar. Reestructurar nuestros pensamientos, identificando los negativos para analizarlos y buscar opciones alternativas que generen y den opción a pensamientos positivos.

2ª Clave: El reciclaje emocional. Dejar de hablar mal, quejarte por todo y por nada sin un fin de mejora, liberarte de los malos recuerdos y situaciones complicadas, dejar de lado la venganza y empezar a practicas el perdón y el agradecimiento por poder respirar con opción a mejorar. Valora lo bueno, las virtudes de tu entorno y empieza a disfrutar de lo que tienes que consciencia y sentido.

3ª Clave: La flexibilidad en sí. Ser flexible no significa no tener un criterio propio sino todo lo contrario, es decir, no tener miedo a escuchar, cambiar de opinión si lo consideramos necesario y  a aprender de ese  cambio que nos ha generado determinada circunstancia o acontecimiento.

Si quiero ser más flexible debo volverme más analítica y preguntarme:

.- ¿Soy capaz de aceptar opiniones distintas a la mía sin sentirme ofendida?

.- ¿Soy capaz de cambiar de opinión sin ofender o negar al contrario?

.- ¿Mis reacciones son positivas ante acontecimientos o  cambios que no esperaba?

.- ¿Me siento cómoda cuando tengo que buscar alternativas de modo poco planificado?

Para conocer si soy flexible o si mi entorno lo es hay un EJERCICIO fantástico:

Imagínate que has hecho un viaje muy largo y al bajar del avión, detectamos que nuestras maletas no salen en la cinta transportadora. ¿Cómo reacciones al ver que no salen tus maletas?, ¿se te viene el mundo encima?, ¿te enfadas de un modo agresivo?, ¿empiezas a quejarte un poco alto y a dar vueltas cagándote en la compañía y en el operario del avión? O por el contrario, ¿eres capaz de reaccionar, buscar una solución y adaptarte a ese «problema» de mejor modo posible?

Piensa fríamente que, por mucho que grites, te enfades o eches sapos y culebras por la boca, las maletas no van a aparecer por obra y gracia de algún santo caritativo que te mire desde el cielo… o sí!

Si quieres lograr aceptarte, creer en ti y en lo que haces, lograr flexibilidad en la adaptación al cambio, lograr transformarte para equilibrar, aprender a desaprender en momentos de cambio, obtener madurez afectiva frente a la realización profesional y a que sentirte realizada te hace fuerte, activarte para mejorar tu gestión, tu rendimiento y tu productividad (personal y laboral), lograr conciliar contigo misma y armoniza tu vida, haz clic aquí para acceder al Curso Gratuito ¡Aprendiendo a Desaprender!

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