Es cierto que, si queremos desaprender, necesitamos tiempo pero también es cierto que, el tiempo, lo necesitamos para todo. Así que, el lograr hacer o no lo que queremos depende, más bien, de nuestra fuerza de voluntad o en su defecto, de la motivación que tengamos ante el reto o la tarea a realizar.

Hoy, te pongo por ejemplo el levantarte temprano, es decir, que si te sueles levantar a las 7 u 8 de la mañana, pases a levantarte a las 5 o a las 6 de la mañana. Y solo lo lograrás si tienes una meta que te genere acción y te motive.

La fórmula es sencilla: Motivación + Acción = Ejecución

Y como todo lo que parece sencillo, es complejo de llevar a la práctica. Sobre todo, si eres como yo que se me pegan las sábanas y que dormir, para mi, sería el mejor trabajo del mundo. Creo que me debo replantear mi trabajo y convertirme en «probadora de colchones»… Existirá el puesto? Si no existe, habrá que crearlo 😉

A lo que iba que dormir me pierde…

Si quieres desaprender, reciclarte, reinventarte o simplemente, volver a estudiar, cambiar de profesión o aprender un nuevo hobby, tendrás que tener en cuenta la disponibilidad de tu tiempo y éste debe estar bien distribuido y organizado.

Pero no hoy no vamos a hablar de organización sino de Automotivación y para ello, los 3 pasos que te permitirán que te motives a ti mismx son:

Tu ESTIMA (1) te permite valorarte positivamente lo que hará que abordes de buen modo las nuevas metas o retos que te propongas. Y esa valoración positiva aumenta tu CONFIANZA (2), lo que a su vez aumenta la seguridad en ti mismx y por fin, tomas ACCIÓN (3) para llegar al nivel de dar pasitos en tus metas o retos propuestos. Mola, verdad?

Y te has quedado como estabas, ¿verdad?

Te lo resumo en 5 puntos:

1.- Quieres desaprender, reciclarte, reinventarte o simplemente, volver a estudiar, cambiar de profesión o aprender un nuevo hobby pero el tiempo es el que hay. Tienes ESTIMA por crecer personal y/o profesionalmente.

2.- Decides levantarte 2 horas antes de lo habitual. Te levantas todos los días a las 7:30 (por ejemplo).

3.- Pones el despertador el primer día, lo apagas y sigues durmiendo como si nada. Y así, día tras día, hasta que acaba el año y te lo vuelves a proponer por decimoquinto año consecutivo.

4.- Repito. Pones el despertador el primer día, pero lo haces 30 minutos antes de tu hora habitual. Lo pones para las 7 y te levantas a leer una página de un libro, meditar o desayunar con más calma todavía. CONFÍAS en ti y en los beneficios de lo que estás haciendo.

5.- Y así, adelantas el despertador media hora todos los días (7:30 – 7 – 6:30 – 6 – 5:30) lo que significa que, al cuarto día te has levantado a la hora propuesta  y ya dispones de tus dos horas diarias. ACCIÓN que mantienes en el tiempo para que de frutos.

 

Esto significa que, 2 horas de lunes a viernes, son más de 400 horas a tu disposición, para crecer en lo que quieras.

Bastantes horas, ¿no crees?

 

Porque la cuestión está ahí! En que mantengas en el tiempo los cambios que has ejecutado pasito a paso, día a día, con constancia y tesón.

¿Fácil? Prueba y me lo cuentas 😉

 

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