El pasado 15 de marzo, en el II Desayuno de Empresarias Galicia, tuve el honor de escuchar a Margarita Viñas la cual, allá por el 1971, fundó junto con 16 personas más, el Colegio Martín Codax de la ciudad de Vigo.

Ella, pedagoga, se dedicaba a formar a maestros y comenzó el aporte en la sociedad y en la educación, uniéndose a un grupo de personas para formar una academia ya que, estaban desesperados con el cambio de enseñanza. Al principio, intentaron hacer un instituto, centro de enseñanza media… y todo eran trabas, impedimentos, negativas. Pero todo ello se afrontaba con trabajo, con pensamiento, con libertad y con empeño, siguiendo con la promoción de sus ideas, sentidos, sentimientos

Después de mucha lucha, decepciones pero sin cesar en su empeño, con el concepto de «aquí no hay burros en el mundo» sino que hay que trabajar con los chavales, empezaron 16 como equipo principal para construir una escuela al servicio del niño: Viñas se preguntaba de aquella: «¿Qué tienes que manejar?, ¿Qué tienes que deshacer?, ¿Qué tienes que potencia? ¿Para qué está la escuela en el mundo? Y lo difícil no es enseñar asignaturas tradicionales sino que lo difícil es «motivar». Cómo poner toda la educación al servicio de la maduración cerebral y de la formación de la personalidad.»

Destacó que no todo el mundo aprende a leer del mismo modo ni todo el mundo entiende lo que lee. Previamente se tiene que crear un montón de desarrollo social, psicoemocional para que eso se pueda dar, «a la edad que sea».

Tampoco se priorizaban los resultados académicos dado que las aulas se ven como, y son, espacios de trabajo en las que cada niño da aquello para lo que tiene aptitudes porque tienes que trabajar muy bien el ritmo, toda la psicomotricidad, la plástica («que no es ponerle a un niño un modelo delante y que lo copie sin salirse de la línea»… pero ¿cómo es posible que se editen libros de plástica?)… Viñas alega que eso «es un asesinato enorme contra la capacidad de desarrollo creativo de un niño. ¿Cómo que un niño tiene que hacer un dibujo bien?. Eso es como querer enseñar a leer a un niño de tres años». Y yo añado que hemos perdido el ritmo, la lógica y nos hemos vueltos locos.

Entonces…

Todo esto hay que hacerlo desde abajo y el grupo se hace partiendo del «yo soy capaz de» y «yo me ocupo de» teniendo de base el ritmo de la música y el movimiento del cuerpo, entrando el teatro más tarde pero toda la parte creativa tiene que estar presente. Trabajaban los maestros como si se especializaran y se distribuye (que aún está actualmente así después de casi 50 años) en «aula de plástica», «aula de mates», «aula de sociales», «aula de lengua»… porque las aulas tienen que ser talleres, lugares de trabajo porque a los niños, a los seres humanos, hay que enseñarles a trabajar. Y trabajar consiste en enfrentarte a una situación y resolverla. Y nunca juzgarte. El respeto al alumno es tener la capacidad de comprender lo que es capaz de hacer con felicidad el niño. ¿Qué le sale?. Educación basada en la lógica para, posteriormente, aplicarla en la vida diaria, tanto personal como profesional. Todo lo contrario a las escuelas de hoy, no?

Escucharla es un placer para los oídos pero sobre todo, un impulso para no ceder ante los cambios, tan necesarios, actualmente tanto en el ámbito educativo como en el ámbito laboral.

¡¡¡Esperamos repetir pronto porque se me ha quedado corto el desayuno!!!

 

 

 

 

 

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