Bienestar. Bienestar. #BIENESTAR. Que confusión me hago cada vez que escucho la palabra bienestar. Y me confundo porque está en todas partes. Y me confundo porque sólo lo relaciono con masajes y cuidados personales. Y el bienestar es mucho más…

El bienestar es comodidad. El bienestar es dicha. El bienestar es fortuna. El bienestar es confort…

El bienestar es riqueza, es abundancia, es felicidad. El bienestar es paz, es puro placer, es tranquilidad. El bienestar en un regalo de la vida… ¡ME MEREZCO MI BIENESTAR!

Es una realidad que vivimos en una era de desafíos constantes en los que, los cambios en nuestro entorno, vida y sociedad van a una velocidad de vértigo. Y eso, nos genera adrenalina en el medio de la confusión, el miedo y la emoción.

Si yo misma transformo ese miedo en energía, podré usarla para transformar o adaptarme al cambio, adaptar como pienso a la nueva forma de vida.

Y me merezco mi bienestar (personal, emocional y profesional) por todo lo que aporta. Si me encuentro bien conmigo misma, si me cuido, si estudio, si crezco profesionalmente, lograré vivir el cambio sin perder constancia y efectividad.

El bienestar es la base del alto rendimiento. Lo imaginas, ¿verdad?

El bienestar te aporta:

.- Desarrollo personal y laboral.

.- Independencia profesional y económica.

.- Integración en un nuevo estilo de vida.

.- Estabilidad emocional.

.- Control de tu espacio.

.- Status en tu entorno.

.- Capacidad de decisión.

.- Valor a ti misma.

Porque si te encuentras bien contigo misma aumenta tu rendimiento de un modo efectivo e inmediato. Para ello, te cuento 3 CLAVES altamente efectivas sobre tu BIENESTAR:

1.- La primera clave está en la proactividad. Sí. ¡Ya la tienes dentro de ti! Tienes que reconocer de una vez por todas que sólo tú eres la responsable de lo que decides. Y que puedes elegir en base a tus valores y a tus principios.

Consejo: no elijas en base a las emociones o al estado de ánimo del momento porque si no te sentirás víctima de esa circunstancia y no percibirás tu fuerza ni tu energía.

Hace no mucho me dejé llevar (sí, yo también tengo que repasar a diario mis propósitos y actitudes 😉 y a los pocos minutos ya estaba diciendo en alto que me había equivocado, que había tomado la decisión errónea y que no era momento de hablar. Lo hablé en alto, me serené y logré llegar a un acuerdo. No sin sentirme mal por la decisión tomada pero orgullosa por la rectificación.

La proactividad te da seguridad tanto para reconocer el error, como para tomar las riendas del mismo y corregirlo sin miedo y con total determinación. O pedir ayuda en caso de no saber como gestionarlo.

2.- La segunda clave viene de la mano de la claridad mental. Parece algo evidente pero es lo que dejamos para el final y lo que más rompederos de cabeza nos trae. Y el motivo es que, normalmente, no sabemos qué queremos de modo concreto y certero, ni a corto plazo, ni a largo plazo. Nos dejamos llevar por los deseos de una sociedad y por el consumo global cuando, posiblemente, hay cosas que nos encajan y otras no.

Moldea tu futuro, crea tus deseos. Gestionar un proyecto no es solo cuestión del entorno laboral sino también personal. Nadie nos ha enseñado a escribir lo que queremos (a nivel personal) pero sí lo tenemos que hacer para lograr financiación para nuestra empresa, por ejemplo. No es ninguna vergüenza.

La claridad mental te da fortaleza para hacer frente a las «piedras» de la vida, que las hay pero la diferencia está en darle una patada y hacerte daño o en apartarla del camino con fuerza, tesón y sin perder una pizca de energía.

Consejo: escribe sin miedo a pedir porque solo tú sabes tus necesidades reales. Como ejemplo, te pongo mi compra de coche en 2008. De aquella estaban de moda los monovolúmentes de 5/7 plazas, un modelo determinado, de una marca concreta. Hablando con mi marido, decidimos analizar qué coche nos gustaba más, qué coche encajaba en nuestras necesidades, qué precio podíamos pagar y qué servicio nos daría en ese presente y cuando lo niños crecieran. Pues logramos el coche que nos encantaba a los dos: un coche juvenil (Golf Plus de la marca Volkswagen), monovolumen compacto, con gran capacidad interior, con un motor diésel de 140 cv, bajo consumo y un tamaño adecuado a nuestro garaje, a nuestra ciudad y a nuestro uso diario. Aún seguimos con él, y encantados!!! En mi entorno, quién compró por esas fechas para los hijos, ya ha tenido que cambiar dos veces de coche, porque no se adaptaba del todo a las necesidades, al garaje del nuevo piso por que han tenido que mudarse, etc… Puede parecer una tontería pero es un alivio tener un coche que te da servicio, que cumple con tus expectativas y que ya hace mucho tiempo que está pagado.

3.- La tercera clave está en ponerte en primer lugar. Si te pones en primer lugar podrás asumir cualquier circunstancia porque no estás esperando a que nadie venga a lamentarte y a compadecerse de ti. Si tú te sientes bien contigo misma, lograrás centrarte en tus tareas, aún en momentos de baja energía o ánimo apagado. Ponerte en primer lugar te ayuda a salir de los lamentos del pasado y a que no te dejes guiar por la intensidad de tu vida.

Priorizar es la puerta principal para una vida equilibrada, llena de satisfacciones y de «noes» ante las cosas que se te presentan y no te convienen.

Consejo: Hace no mucho descubrí que parte del éxito (no hablo de éxito económico en dólares o euros sino del éxito personal, de corazón, dentro de mi alma, mi proyecto y mi familia) que puede conseguir una persona radica en que ésta hace las cosas que suelen ser de desagrado para las personas que se sienten fracasadas o incapaces de tomar las riendas de su vida. Soy consciente de que a mi no me gusta hacer las cosas que me desagradan aunque rápidamente olvido esa sensación de malestar y me refugio en lo bueno de hacer dicha tarea porque sé que tiene un resultado positivo para mi.

Llevo este mes yendo al gimnasio y no había ido antes por prejuicios, porque ODIO las máquinas (y por salud no puedo hacer nada de impacto) hasta que me paré en seco y analicé todos los porqué SÍ tenía que ir. Os juro que ha sido todo lo contrario a lo que había imaginado: un monitor que está pendiente de mi, un par de compañeros simpatiquísimos (voy muy temprano en la mañana), me queda una mañana por delante que afronto con una energía que no creí que podía tener. Eso sí, los primeros días pensé en abandonar porque me dolían hasta los pelos invisibles.

Me he puesto en primer lugar, he modificado horarios para que papá pueda llevar a los niños al cole (en mi caso, ojo! es un ejemplo personal, vale?) y me dicen que me notan «distinta». Y eso que ya soy alegre por naturaleza! Pero sí es cierto que me encuentro mejor, más activa, con más energía y llena de fuerza para saber que, a pesar de las dificultades (no poder hacer running, zumba, ni nada de impacto), siempre hay opciones viables y muy positivas para cada persona en concreto.

El bienestar es la base del alto rendimiento. Si quiero rendir, ser más productiva tengo que poner primero lo más importante. Y lo más importante, ¡SOY YO! LAS PERSONAS!!! El rendimiento se logra cuando priorizamos. Si nos ponemos en primer lugar, nos encontramos bien y eso genera que sepamos saber decir no, sepamos tomar decisiones, sepamos gestionar mejor nuestro tiempo y sepamos, claramente, qué queremos y hacia dónde vamos.

Beneficio para las personas, o sea yo, y beneficio para las empresas (trabaje para mi o para los demás).

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies