La empatía es clave en cualquier aspecto de nuestra vida pero, sin duda, cobra especial importancia dentro del entorno laboral con el que debemos convivir cada día. Hoy nuestra experta nos ha dado unas pautas para comenzar a practicar la empatía en el trabajo. ¡No te pierdas lo que nos ha contado!

Después del artículo anterior, claves para afrontar las críticas en el entorno laboral, en el cual la empatía era a clave principal, hoy te traigo una serie de aspectos clave para generar dicha empatía potenciando así, las emociones positivas.

Fomentar la empatía debería ser un hábito a cultivar diariamente porque influye en nuestro desarrollo profesional y en nuestra vida personal lo que, a su vez, haría nuestra vida en general mucho más gratificante y aportaríamos mucha más energía realista y positiva a nuestro entorno.

Claves para ser más empáticas

La primera clave: No vaciarnos como si fuésemos simples bolsas a reventar. Cada vez que hacemos un comentario negativo, vaciamos un poquito de nosotros y en el fondo, nos hace sentir mal cuando somos conscientes de ello. Analiza tus conversacionesy contrólate cada vez que desees hacer un comentario negativo. Si son los demás los que critican o se ríen de otros, haz algo al respecto y hazles ver que las actitudes negativas no arreglan nada sino todo lo contrario, empeoran la solución de problemas o el ambiente en el que se dan esas críticas o malos comentarios. Evita entrar en esa espiral y verás lo bien que te sientes. Si el contrario no atiende a razones o no sabe vivir sin ridiculizar al resto, aléjate de lo máximo posible por tu bien mental y por tu salud emocional.

La segunda clave: Destaca lo que sí funciona. Destacar lo positivo no resta valor a lo negativo pero lo minimiza. Si te pasas la vida sacando lo peor de la gente no pretendas recibir a cambio sonrisas y buenas actitudes. En cambio, si sonríes, rectificas u opinas de buenas maneras, obtendrás lo mismo de vuelta.

Y la tercera clave: Rompe con el refrán “haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti”. Cámbialo por “haz a los demás lo que ellos se harían a sí mismos”. ¿Por qué de este cambio tan “ilógico”? Pues porque el reconocimiento que los demás reciben de nosotros contribuye a dar forma a su identidad y logros futuros.
Y, ¿cómo detecto qué es lo que le gusta a los demás si no soy adivina? Muy fácil, solo tienes que preguntar.

Te pongo tres ejemplos para que no pienses mal de mí afirmación:

  • Sé que no le gusta a mi compañero que le llamen Juan Luís, entonces pregunto: ¿cómo prefieres que te llame?
  • No le gusta nada hablar de su vida privada y es borde cuando le preguntas al respecto, entonces cuestiono: ¿cuáles son tus aficiones o intereses de los que te gusta hablar?
  • No soporta que lo corrijan cada vez que expone ante todo el departamento de ventas, entonces pregunto: ¿qué tipo de comentario prefieres?, ¿lo prefieres en privado, por escrito, por mail o que no te comente nada?

Si preguntamos, sabremos la respuesta correcta al respecto y en ese justo momento obtendremos las claves para actuar en consecuencia.

Colaboración para Enfemenino.com (Leer aquí).

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