Muy de moda está trabajar la marca personal, pero nos sigue dando miedo el ser “diferentes”, aunque, la verdad, en esa diferenciación está la clave el éxito. Y cuando digo éxito, hablo de tu éxito, tuyo, propio, personal y único

En el fondo sabes y sientes que te has agotado de hacer siempre lo mismo o, incluso, también estás agotado de hacer diferente porque está de moda o porque te conviene ir al ritmo de los demás. En el fondo, sabes que no es lo que quieres y que no te sientes capaz de sacar a relucir lo que te hacer diferente.

¿Por qué? Porque dar ese paso implica ser responsable de tus propias decisiones y tener la voluntad suficiente para trabajar en ello. Y claro, ahí surgen las frases: “qué pereza”, “total, para qué”, “si me ha ido, más o menos bien, hasta ahora pues…”

Para ti, debería ser una prioridad es SENTIRTE diferente, porque una vez que lo sientes, lo ERES y no al revés. Ser feliz es un estado, un sentimiento, no algo material de tu propiedad. Para mi, es importantísimo que saques a la luz tu confianza, esas capacidades dormidas, tu esencia y que lo hagas concentrada y decidida porque, honestamente, por naturaleza ya somos diferentes y únicos como cada huella dactilar.

Es la propia naturaleza, esa que obviamos, la que nos muestra desde tiempos remotos, que ser diferentes es maravilloso para poder hacer equipo, complementarse, e incluso sobrevivir como especie/manada. 

Porque en el fondo, aunque nos de vergüenza reconocerlo, somos personas con diferentes pensamientos, emociones, conciencia, creencias, culturas, vivencias, experiencias, e incluso traumas y dolores. Y, porque una empresa, proyecto o crecimiento personal, siempre se construirá mejor desde la diferencia, la diversidad y el sentir lo que haces.

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