Sé que es fácil decirlo y que, posiblemente, tú digas que eso solo es posible para gente con dinero, con status y poder. Pero no. Estás muy equivocada aunque odies reconocerlo.

Nadie nos podemos escapar a la rutina. Nadie. Sí lo podremos hacer de vez en cuando pero los hábitos hacen que tengamos rutina y la rutina hace que tengamos constancia, que seamos eficientes y que, por ello, obtengamos algunos de los muchos resultados deseados.

¿Qué y cómo es la rutina para ti?

  • Aburrida.
  • Excitante.
  • Necesaria.
  • Imprescindible.
  • Odiosa.
  • Determinante.

La cuestión está en saber qué es la rutina para ti. Así de simple. Que sea aburrida o excitante solo depende de como tú la veas. Punto.

Puedes hacer lo mismo pero de un modo diferente:

  • Puedes ir al trabajo (hacer lo mismo) por un camino diferente (de un modo diferente).
  • Puedes comprar el pan (hacer los mismo) en una panadería diferente (de un modo diferente).
  • Puedes cambiar de gimnasio, de gasolinera (yo he cambiado el gimnasio por lo paseos en la playa/montaña/yoga).
  • Puedes comprar una planta para tu mesa (en mi casa hay plantas que jamás imagine que sobrevivirían a niños y a una gata.. bueno, y a mi falta de mano para ellas. Eliminé esa creencia negativa y… voilá!).
  • Puedes leer lecturas que nunca pensarías que leerías (yo me he enamorado de la novela erótica!).

Si tú haces lo mismo lograrás cambiar la visión de las cosas rutinarias por lo que, cambiarás tu actitud para el resto de tus días.

También está genial dedicarte tiempo fuera de tus «obligaciones. Tiempo para la peluquería, para escuchar música, para leer, para pasear… cosas nuevas que te permitan relajarte, optimizarte y resetearte.

El equilibrio está en ese punto: que sepas que las obligaciones y lo que «tienes que hacer sí o sí» no pesen más que lo nuevo que has encontrado. La variedad en tu vida es la que te ayudará a eliminar el miedo de reiniciarte, de cambiar. Hacer cosas diferentes te permitirá eliminar la resistencia que surge al querer cambiar creencias y patrones que llevan con nosotras semanas, meses e incluso años.

Empezar cuesta, por supuesto pero se puede lograr el cambio, con constancia, sumando pasos, dándole la vuelta a las rutinas y cambiando la visión de lo tradicional para que nuestras creencias pasadas se conviertan en nuevas.

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