La felicidad rotunda y plena es un mito como otros tantos que existen en la sociedad actual. Realmente, la felicidad son momentos, estados de ánimo, pasos ejecutados en el camino de la vida.

Felicidad es plenitud, es realización, es sentimiento, es un estado mental.

Si tenemos por delante  más de 30 ó 40 años laborales, ¿cómo lograr avanzar sin sentirnos felices en el camino?

Para mi es imposible avanzar sin sentirme plena, gozosa y feliz.

Para alcanzar la felicidad es elevar la conciencia personal, dejando de lado tradiciones y dogmas. Ser felices significa eliminar prejuicios, ideas limitantes e irreflexiones generalizadas.

Para ser felices debemos ir más allá del mito o la moda actual para lograr así disfrutar del propio camino, con verdadera conciencia y siempre sonriendo y levantándose.

Todos anhelamos la felicidad aunque escojamos caminos distintos, inadecuados por momentos e inseguros otras veces por eso, ser, cada día un poquito más feliz es posible si nuestros pensamientos y emociones están enfocados a la serenidad, a la paz interior, a la salud y a la compasión, más intensa ésta que la empatía.

Si te sientes un poquito más feliz, cada día de tu vida, lograrás ayudarte a ti mismo y ayudar también a tu entorno para que también lo sea.

Desde el punto de vista del Budismo, tal y como yo lo entiendo después de haber hablado con mi maestro de Yoga Tibetano, Javier Akerman,  la felicidad es la liberación del sufrimiento. La felicidad absoluta es el gran gozo, es decir, la eliminación del sufrimiento.

Mientras no eliminas el sufrimiento, la felicidad es el camino que estás siguiente, por ejemplo con el yoga. No es un estado al que hay que alcanzar porque el estado ya lo tienes solo que no lo sabes, lo ignoras. La felicidad es el camino de la acción y la acción es la felicidad que vas a experimentando y que te  lleva al gran gozo. Estando el gran gozo más allá de conceptos.

Es importante destacar que, normalmente somos felices aunque eso no significa que de vez en cuando pasemos por momentos complicados o difíciles. Pero el estado natural es un estado de felicidad. Tener una casa, un coche, una familia, un trabajo… todo eso contribuye evidentemente, pero el estado natural de estar aquí y ahora, estar haciendo lo que te sienta bien te proporciona felicidad.

No es tampoco una ausencia de dolor, no es una ausencia de dificultades y muchísimas veces son esas dificultades las que te proporcionan felicidad también porque te permiten luchar y conocerte.

La felicidad es un estado de lucidez, de saber que estás haciendo lo correcto, de tratar de estar muy presente en todo lo que haces proporcionándote gozo. La felicidad es gozo y suele ser un estado bastante permanente lo que no significa que, de vez en cuando, se te vaya.

Dentro de la tristeza también hay gozo. No pienses que la felicidad es ausencia de lágrimas porque de felicidad también lloramos.

En resumen, felicidad es saber que estás haciendo lo correcto en beneficio tuyo y en beneficio de los demás.

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